Sí, yo me imaginé que no sabías nada. Viste que si yo no ando atrás de
eso, nadie más lo hace. Pero es así como te digo. El tercer tío (el tío
Esquizofrenia) volvió a la quinta. Setenta y dos días estuvo internado. Ahora
está más tranquilo con el tema de las lombrices. Ya no las ve entre las sábanas
ni cuando abre el grifo en la pileta de la cocina. Por suerte, sí. Obviamente
sus hermanos, los otros dos tíos, igual no le toman confianza. No le dan
espacio, viste. Lo tienen cortito.
Por un lado tienen miedo que Esquizofrenia prenda fuego las sábanas
(como el día antes de la internación) o que rompa el mármol de la mesada a
marronazos (como en navidad). Yo los entiendo. Aparte ellos se lo bancaron toda
la vida. Por más que él sea su hermano, si nos ponemos legales, ellos no tenían
obligación. Que le pregunten a cualquier abogado.
Y mirá que ataques de locura, así como situaciones extremas que
ameritaran atarlo a una camilla fueron pocas, sólo tres o cuatro. Recuerdo el
incidente cuando lo dejó Marta, la hija del gringo. Después cuando armó el
escándalo en la cancha de bochas y la otra de no olvidar es cuando salió
corriendo a los Testigos de Jehová por la Avenida Garzón, desnudo y con una
gallina agarrada del cogote. Ahhh sí, sí, tenés razón, cuando secuestró al juez
del clásico también es memorable. ¿Quién lo ayudó a entrar al estadio? Si no
fuera por el registro de la televisión jamás hubiese creído que se hizo pasar
por él. Dos penales para Nacional cobró. Jaja. Sí, sí, con el secuestro se le
fue la mano pero con el diario del lunes, sin heridos ni nada, me parece una
anécdota muy divertida.
Menos mal que Marta lo dejó. Era una drogadicta. Con mis propios ojos la
vi machacar Tizafen con Novemina para luego jalar el polvo. Cuando no tenía
plata para la merca perdía la cabeza, la vergüenza, todo. Si Esquizofrenia
agarraba para la droga hoy estaría entre los santos. Falopera desgraciada. Sin
embargo creo que él la sigue extrañando, ¿sabías?
Sí, los hermanos ahora lo sientan en una mecedora frente a la ventana y
lo dejan ahí. Se levanta sólo para ir al baño, después del almuerzo, que
recorre la casa para bajar la comida, y cuando se va a dormir. El resto del
tiempo se queda mirando las vacas, las gallinas, y a los que pasan para ir al
quilombo.
Ayer, cuando volvía de la quinta, me quedé pensando en eso. ¿Y si lo
llevaran al quilombo? Tal vez una atención al cuerpo le ayude a limpiar la
cabeza. Yo que sé, de jovencito y hasta que estuvo con Marta, físicamente se le
veía radiante. Ta, sí, cuando se atacaba terminaba descompensado, era una
lástima verlo. Ahora cuando lo medican también, le queda colgando un hilo de
baba desde las comisuras. Ni cuenta se da. Los dos hermanos ya ni cuidado le
prestan a eso. Sí, te repito: están agotados y anímicamente fulminados.
Me lo dijeron bien clarito: en el psiquiátrico le hicieron alguna
terapia de cambio de cerebro. Le dieron un electrochoque o algo así que te deja
las neuronas como un coliflor hervido. Horrible el olor a coliflor mientras
hierve, sí. Por eso entiendo lo que quieren decir con la comparación.
Es que ahora los hermanos no sólo desconfían de que sufra otro ataque.
También sospechan que lo hayan convertido en un espía. Lo mismo me pregunto yo
¿un espía para quién? ¿a quién le puede servir de espía semejante pedazo de
piltrafa humana? Cuestión que Esquizofrenia siempre fue un enigma, así que por
ese lado también entiendo a los hermanos.
Supuestamente en esas recorridas que hace después del almuerzo lo
encontraron revolviendo el escritorio. Al otro día lo mismo. Dicen que puede
ser Mario Lobos, el psiquiatra que lo atendió. Ese siempre quiso quedarse con
la quinta. Ahora con esta jugada mental que le hizo a Esquizofrenia capaz
aprovechó a configurarlo como si fuera una computadora. Si bien es muy
aventurado, y hasta demencial, pensar en que le programaron la mente, hay que
reconocer la imposibilidad de demostrar lo contrario.
¿Qué tal si un día Esquizofrenia se presenta a la consulta psiquiátrica
con todas las escrituras de la quinta? Seguro el psiquiatra conoce a un
escribano y ahí ya está. Ponele que coimean a un funcionario del Registro,
firman seis o siete papeles y listo el pollo. Ponerle mostaza y pasar al
postre. Te lo digo porque trabajé ahí hasta que me jubilé. Dirección
General de Registros, Registro de la Propiedad, Sección Inmobiliaria. Si
habré visto triquiñuelas ahí. ¿Nunca te preguntaste por qué la industria
notarial es tan fuerte en este país? En el 97 llegamos a ser el país con la
mayor cantidad de poderes de administración y disposición patrimonial per
cápita de Latinoamérica. Las familias acá no dan tregua. Llegas a contar que
viste una estrella fugaz, que hablaste con una langosta o que tu vecino se tira
pedos de colores y ya te declaran incapaz, te hacen firmar un poder general y
te dan un beso en la frente. Si les das changüí algunos incluso sacan un
pañuelito blanco y lo agitan como si te despacharan en un transatlántico. Nos
vemos en París, te dicen. Y claro, ellos sí se van a París, pero vos te quedás
acá, sin un peso partido al medio. Con suerte comés salteado. Si ligas mal
conformate con el hall de algún edificio abandonado.
No sé qué decirte. Siento lástima por Esquizofrenia pero al mismo tiempo
entiendo a los hermanos.
Mirá, para serte honesta, porque para eso te llamé, yo también desconfío
de Esquizofrenia. No sé, es algo en la mirada. Acordate que antes los ojos eran
transparentes, verdes, sí, pero tirando a un azulcito. Como el agua de una
cañada de montaña, viste. Era de esas personas que muestran el alma a través de
las pupilas, no sé si me explico. En cambio ahora es distinto.
Para empezar que volvió con los ojos regados en sangre. Vaya uno a saber
si fue por la medicación o qué cosa. Derrames por doquier tiene. De a poco se
le están yendo. Así que de la mirada transparente olvidate. Y el cuerpo está
todito hinchado. A cualquiera que lo haya conocido de mozuelo se lo muestran
ahora y no lo reconocen. Tiene una panza como de nueve meses. Además larga
olor, es un olor rancio, como una mezcla de alcohol etílico con papa podrida.
No, no está para morirse no. Al menos en los papeles que mandaron del
psiquiátrico no dice nada de eso. ¿Pero para qué anda revisando los cajones?
Explicame. Si apenas puede estar parado.
Otra cosa, cuando habla, bueno, cuando balbucea, lo único que se le
entiende es «¿Y qué vamos a hacer con el rancho? hay que vender el rancho,
tenemos que vender el rancho».
Pobres hermanos, encima de todo lo que lo cuidaron ahora éste otro con
esa idea en la cabeza. Y para peor que seguramente todo esto es una estrategia
de Mario Lobos. ¿Qué esperar del chancho más que una patada? Por favor,
electrocutarle la cabeza a un esquizofrénico por unas escrituras. ¡Qué falta de
escrúpulos!
Así que ya te digo, si los dos hermanos intentan que parezca eutanasia
no seré yo quien ponga palos en la rueda. No, no, escuchame, ayudarles con la
inyección no, si veo una aguja y me desmayo… lo más frágil soy para esas
cuestiones. Yo de cómplice no sirvo ni para jugar al Mafia… No es que les vaya
a aplaudir si los veo comprando morfina, lo que te quiero decir, Luisa, es que
voy a mirar para otro lado.
*Inspirado en la canción Third Uncle de Brian Eno y Brian Turrington
** Esto intentó ser un ejercicio narrativo sobre el regreso de un personaje.
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